Artículos Tartamudez


Los expertos diferencian dos tipos básicos de tartamudez, una de carácter neuronal que es debida a una disfunción en la zona del habla del cerebro y otra que tiene su origen en un mal hábito en el uso de los mecanismos del habla (respiración, lengua, boca, etc.) En el primer caso, me temo que desde la Técnica Alexander poca cosa podemos hacer puesto que se trata de una disfunción fisiológica y nuestro trabajo se asienta en el ámbito de la educación y no en el de la medicina... Pero…

En el segundo caso los profesores de Técnica Alexander podemos ayudar y ¡mucho!!!

Hábitos

Este segundo tipo de tartamudez puede tener su origen en malos hábitos adquiridos ya sea en la infancia o posteriormente. (el niño que quiere captar la atención de los padres, algún complejo, poca seguridad en uno mismo, u otra razón.) Si el niño empieza a tartamudear y esa forma de hablar se instaura, se crea un hábito. Un mal hábito que en un principio es la reacción a un problema, una “solución” inconscientemente adoptada. El problema es que una vez superada la razón por la que se empezó a tartamudear el hábito permaneció y lo que en un principio fue un arma o defensa ante un problema se convirtió después en "el" problema.

Hábitos si, pero de “todo” el cuerpo

El campo de trabajo de los profesores de Técnica Alexander se asienta precisamente en la detección y observación de los hábitos de sobretensión corporal. Los profesores observamos y hacemos hincapié en los patrones de tensión que desequilibran "todo" nuestro cuerpo. No nos centramos en partes concretas sino que ayudamos a adquirir al alumno una visión completa sobre el funcionamiento de su cuerpo, de cómo el alumno lo tensa o destensa, cuando respira correctamente o cuando bloquea en exceso alguna parte de su cuerpo. Poco a poco, el alumno, haciéndose consciente de todo ese exceso de tensión puede empezar el proceso de "dejar" de presionarlo. En el caso de la tartamudez, el cerebro "cree" que para hablar es necesario hacer una fuerza inmensa con la lengua, la boca y el cuello (a veces hasta todo el cuerpo, manos, brazos y piernas...), por eso cuesta tanto esfuerzo poder hablar. Bajo esa gran presión es normal que se encasquillen las palabras. También puede ocurrir que el cerebro trabaje a una velocidad tal que la boca y la lengua no den abasto y de nuevo se encasquillan…

Visión integral frente a visión parcial

Está claro que el problema no es solamente “físico”. Hay multitud de problemas psicológicos y emocionales asociados a la tartamudez y que afectan tanto en el plano individual como a nivel del entorno social y familiar (ansiedad, baja autoestima, miedos, presión y a veces hasta asfixia de la familia o entorno, etc.). La Técnica Alexander no aborda esos problemas directamente, (al igual que no aborda la tartamudez como un problema específico del aparato vocal) pero lo aborda de manera indirecta. Ese abordaje indirecto y general del “todo” resuelve, en muchos casos, problemas concretos o puntuales.

¿Solución definitiva?

Quiero reseñar que la TA no es la panacea (si alguien os ofreciera una panacea… ¡Sospechad!). Pero con un trabajo constante se pueden obtener resultados satisfactorios. La idea principal, como he contado es la restitución de la fluidez corporal general y, como consecuencia, la repercusión en la fluidez del habla es directa. (F.M.Alexander dijo que no sólo se tartamudea con la boca sino con todo el cuerpo).

No es tarea fácil ni rápida pero poco a poco, a medida que el alumno adquiere las herramientas de observación y control sobre las presiones que ejerce sobre sí mismo, se producen cambios, algunos de ellos profundos y emocionalmente muy grandes. Si combinamos este proceso con un trabajo logopédico o psicológico, la rapidez en la reeducación se incrementa notablemente.

En el libro “El Uso de sí mismo” de FM Alexander (Ed. Urano), hay un capitulo entero dedicado a este problema. Creo que para la gente interesada su lectura será edificante y muy reveladora.