Artículos Técnica Alexander y el uso de la voz


Entrevista a Xavier Ortiz en el “Centro de la voz Eduardo Ríos”

“Debemos eliminar las interferencias del cuerpo para que la voz pueda fluir naturalmente”

Cuando uno se plantea el reto de descubrir ese maravilloso mecanismo que es la voz muchas veces cae en el error de diseccionarlo. Es decir, se toma el canto o la expresión vocal como un sistema individual e independizado del cuerpo y se trabaja de manera autónoma sin contacto con el cuerpo. ¡Craso error! Voz y cuerpo (todo el cuerpo) se necesitan y retroalimentan constantemente. Descubramos hasta qué punto es esto cierto en esta conversación con Xavier Ortiz, actor y profesor de Técnica Alexander que recientemente ha impartido un curso de introducción a esta última disciplina en el Centre de la Veu Eduardo Ríos.

Para empezar y situarnos un poco, ¿qué es la Técnica Alexander y a quién va dirigida?

La Técnica Alexander es un método práctico desarrollado por FM Alexander (1869-1955) que ayuda a mejorar lo que técnicamente nosotros denominamos el "uso que hacemos de nosotros mismos". Es decir cómo usamos nuestro cuerpo en las actividades de la vida diaria: en casa , en la escuela en el trabajo, en el deporte, etc., enseñando a reducir las tensiones excesivas y mejorando la coordinación, la fluidez en el movimiento, el equilibrio y la respiración.

Está basada en el principio de que cada uno de nosotros funcionamos como un todo. El profesor enseña cómo aprender conscientemente a prevenir los hábitos que nos perjudican (como por ejemplo: excesiva tensión muscular y esfuerzo a la hora de realizar nuestra actividad diaria). Puesto que estas tensiones o "agarrotamientos" se producen repetidamente a lo largo de nuestra vida, poco a poco los vamos incorporando y se convierten en parte de ella, los hacemos inconscientemente; es decir: nos perjudicamos sin que nos demos cuenta.

¿Es que acaso antes funcionábamos correctamente y ahora hemos perdido las buenas costumbres, hábitos, aptitudes... que teníamos en la niñez?

Hemos perdido los buenos hábitos en el uso de nuestro cuerpo precisamente porque de pequeños no éramos conscientes de que lo usábamos adecuadamente. Saltábamos, corríamos, reíamos, nos movíamos con fluidez y eso era todo. Desde el adulto podemos recuperar el buen funcionamiento de nuestros mecanismos porque nos podemos hacer conscientes de ellos y, una vez observados, empezar el camino de cambiarlos. No siempre es fácil, pero en cualquier caso es un proceso fascinante de descubrimiento personal.

¿Y por qué se dice que la TA es importante para la voz, es decir, qué puede aportar a los profesionales que viven de ella o la usan con frecuencia (cantantes, actores, comunicadores, maestros, políticos...)?

La TA es como poner una lupa de aumento en el cuerpo. Te permite detectar cómo lo usas y cómo te perjudicas o beneficias al hacerlo. Por lo tanto en el caso de la voz te permite controlar en todo momento si estás forzando tu cuello, apretando o no la laringe, si la resonancia es adecuada, la fluidez de tu respiración o cómo la falta de equilibrio corporal influye en el mecanismo de la voz.. Es una herramienta de precisión en el control corporal.

Entonces, tal vez esta técnica nos ayude a combatir problemas vocales (patologías, hábitos...

La TA no tiene como fin curar los problemas vocales, pero al aportar esa propiocepción tan fina te permite evitar los hábitos que te han conducido a tener esos problemas. El trabajo combinado entre un profesor de TA y un terapeuta, foniatra, logopeda, etc. acelera considerablemente el proceso de recuperación.

¿Cuanto tiempo de estudio requerimos para notar los beneficios de la técnica?

Depende naturalmente del alumno. En cualquier caso desde la Asociación de Profesores de TA se recomienda un mínimo de 20 a 30 clases para adquirir un control efectivo sobre el cuerpo

¿Y cómo se trabaja?

El profesor está entrenado para notar con sus manos cómo el alumno hace uso de su cuerpo. Puede percibir si se encoge, si se alarga, si la energía fluye o se colapsa, que partes están demasiado tensas o demasiado flojas. Es por eso que puede informar al alumno de lo que está haciendo con su cuerpo y distinguir, muchas veces mejor que él, las tensiones que lo desestabilizan. A partir de ahí puede propiciar un cambio en el uso que el alumno hace de sí mismo conduciéndolo hacia la fluidez, distensión, equilibrio y elegancia natural del cuerpo

En la anterior entrevista a Inés Bustos, ella nos comentó que “hablamos mucho y mal”. ¿Cuáles crees que son las causas de esta “mala salud vocal” (si es que consideras que estamos un poco mal de voz en general)?

Cuando empezamos a aprender a cantar el error más habitual es querer conseguir un resultado satisfactorio al segundo de empezar sin pasar por el proceso que ese aprendizaje requiere. Queremos hacer a nuestra manera lo que ese o aquel cantante hace en lugar de descubrir cómo es nuestra propia voz y usarla en consecuencia. Esto desarrolla mucha ansiedad y esfuerzos inútiles que no provocan sino tensión, desasosiego y frustración. Tenemos que trabajar con “nuestro” vehículo y es justamente ese al que hemos de cuidar. La carrera (si es que la hay) es contra nosotros mismos y los malos hábitos que hemos adquirido.

Para finalizar: un buen consejo para la voz

No pierdas tu equilibrio ni interfieras con sus mecanismos. Estate atento a las interferencias. Si las eliminas, todo tu cuerpo (y la voz) fluirá naturalmente. Aprende a usar tu cuerpo y tu mente adecuadamente. El cuerpo y la mente es un todo y si usamos correctamente ese “todo” la voz también se corregirá (junto con “todo” lo demás). La voz es sólo un mecanismo más de esa maravilla.