Artículos La opinión del médico


La opinión del médico

A lo largo de los años muchos autores han demostrado la importancia de una buena alineación corporal y su relación con la eficacia funcional. Es un hecho que una alineación corporal defectuosa producida por un uso inadecuado de los mecanismos psicofísicos, tanto si se debe a demandas laborales como a ciertos hábitos posturales acaba limitando la función normal de la persona.

Alexander hizo ciertos descubrimientos y observaciones únicos sobre la salud y el bienestar del individuo, y desarrolló una técnica práctica para llevarlos a efecto. En el libro "The Universal Constant In Living" cita una carta firmada por diecinueve médicos en la que aseguran:

Estamos convencidos que el Sr. Alexander está en lo cierto cuando dice que una manera de usarse insatisfactoria y que interfiere con el funcionamiento general, constituye una causa que predispone a desarreglos y "enfermedades" y que la diagnosis de un paciente será incompleta a no ser que el médico tome en consideración la influencia del uso del paciente sobre su funcionamiento-.

La carta continúa diciendo:

Desafortunadamente los responsables de la selección de las materias que se estudian en medicina no han investigado todavía este nuevo campo de conocimiento y experiencia que se ha abierto a partir del trabajo de Alexander, si hubiese sido así creemos que los estudios para adquirir este conocimiento habrían sido incluidos como parte del aprendizaje médico.

Asimismo Nikolaas Timbergen, premio Nóbel de Fisiología y Medicina en 1973 dedicó la mitad de su discurso de aceptación a hablar sobre la Técnica Alexander, y destacó:

La Técnica Alexander es un sistema muy sofisticado de rehabilitación. Puede aliviar diversos tipos de dolencias tanto físicas como psíquicas, a veces hasta niveles sorprendentes, al enseñar al paciente a usar su musculatura de una forma diferente (*).

Tenéis un artículo relacionado en la web de la BBC (web en inglés) sobre un reciente estudio sobre la Técnica Alexander y el dolor de espalda.

La experiencia personal de un médico

Dr. Pedro Brañas.

Al comenzar a trabajar con el ordenador en 1989 y con 32 años empecé a sufrir problemas de espalda; episodios de contractura y dolor en el cuello, que se repetían cada vez más frecuentemente y tras los que me iba quedando una cierta rigidez, limitación de movimiento y molestia crónicas.

Decepcionado con el tratamiento médico convencional que no abordaba la raíz del problema, en 1999 descubrí la Técnica Alexander y recibí mis primeras lecciones en el Reino Unido. El alivio extraordinario de la tensión en el cuello que experimenté ya en la primera despertó mi interés. Tras unas pocas lecciones fui, por primera vez en años, capaz de conducir durante horas sin experimentar dolor en mi hombro. He seguido asistiendo a clases de Técnica Alexander durante varios años. El cambio ha sido muy considerable en todos los aspectos.

La Técnica Alexander se considera una enseñanza o sistema de re-educación, no una terapia, y es impartida por profesores con formación reglada. Su objetivo primario no es aliviar el dolor sino enseñarnos a recuperar el funcionamiento natural, innato, de nuestro cuerpo, a deshacer tensiones y a reducir el excesivo esfuerzo que aplicamos habitualmente. Una vez alcanzado un cierto nivel en su aprendizaje, uno se vuelve cada vez más autónomo en su práctica.

En mi caso produjo una mejora clínica importante, rápida y sostenida en el tiempo, que me convenció de que las lecciones de Técnica Alexander, impartidas por un profesor competente, son efectivas y pueden contribuir a un alivio sostenido de un problema importante y común: el dolor de espalda. Aunque su impacto llega mucho más allá de esto.

Esta convicción subjetiva, basada en mi experiencia personal, se ve ahora confirmada por un estudio clínico riguroso que me permite aconsejarla a otras personas y recomendar a los profesionales de la medicina que se interesen por ella y consideren el valor que podría tener para muchos de sus pacientes.

Dr. Nick Mann, GP (London)

“A partir de una lesión discal en el cuello en 1990, desarrollé problemas vertebrales progresivos. Para el 2002 había sufrido dolor mecánico en el cuello y la espalda, varios episodios de dolor de las raíces nerviosas a diferentes niveles con pérdida de potencia y alteración de los reflejos en mis brazos. Visité a 4 neurocirujanos que me recomendaron todos (diferentes) operaciones en el cuello. Después desarrollé un síndrome de dolor regional complejo y casi no podía utilizar mi brazo derecho. Sufría un dolor insoportable y era virtualmente incapaz de mover mi cuello.

Empecé a tomar lecciones de Técnica Alexander y después de 12 o 15 lecciones comencé a experimentar mejoría y disminución del dolor. Asistí a clases regulares de Técnica Alexander durante unos 4 años. La mejora progresiva fue tal que desde 2003 no tengo dolor de cuello o brazo.

Las lecciones de Técnica Alexander impartidas por un buen profesor son una técnica efectiva y fueron determinantes en mi recuperación. Basada en simples principios aplicados puede producir un alivio sostenido del dolor de origen vertebral. Enseña al cuerpo a deshacer tensiones neuromusculares y a reducir el esfuerzo durante la función motora habitual; si se ensañara en atención primaria sería probablemente coste efectiva. Me alegro del resultado positivo del estudio clínico.”