Artículos El movimiento humano


Dilys Carrington
Profesora de Técnica Alexander

Quisiera contaros como explico a mis alumnos la relación cabeza-cuello. No soy una experta en anatomía y la gente a la cual me dirijo saben, por lo general, muy poco a cerca de cómo funciona el cuerpo, de manera que voy a explicarlo de forma muy sencilla.

Consideremos como se mueve un animal de cuatro patas: La cabeza está al frente y el peso de la cabeza está siempre atraído hacia abajo por la fuerza de la gravedad -estando la cabeza sostenida en relación correcta para el animal gracias al tono necesario en los músculos del cuello-. Cuando el animal se mueve (su dirección es normalmente hacia delante, ya que su intención es que la boca, nariz u ojos se aproximen hacia alguna cosa) el movimiento hacia adelante de la cabeza tira ligeramente de la columna vertebral. A medida que la cabeza se mueve hacia delante, guiando el movimiento del cuerpo, los músculos que controlan las patas traseras son activados y las patas delanteras andan. (Esto lo comprenden bien los jinetes). Por lo tanto, cuando el animal se mueve la columna vertebral está siendo constantemente estirada, o si se prefiere, "alargada". El movimiento, no obstante, empieza en la cabeza "soltando" el cuello. A medida que los músculos del cuello se sueltan, la cabeza cae ligeramente atraída por la gravedad y es dirigida siguiendo la línea de la columna vertebral.

Los mecanismos básicos son los mismos en el hombre. El centro de gravedad de la cabeza está adelantado con respecto a la articulación entre la cabeza y el cuello, lo cual permite que la cabeza caiga ligeramente hacia delante debido a la gravedad cuando se sueltan los músculos del cuello, venciéndose de esta manera la inercia al empezar el movimiento. (Ello aporta la parte del "hacia a delante" de la dirección "hacia adelante y arriba"). Al mismo tiempo la cabeza debe ser dirigida "hacia arriba" para mantener el alargamiento de la columna vertebral que el animal obtiene fácilmente moviéndose hacia adelante. El movimiento de las piernas al andar, con el movimiento hacia adelante de las rodillas, hace que la columna se estire en las dos direcciones, de la misma manera que en el animal.

Si consideramos el crecimiento de un niño, los primeros meses son, en gran medida, dedicados a vencer la fuerza de la gravedad y ponerse derecho. Al principio, el levantar la cabeza y girar sobre sí, y después el mantener su estómago alejado del suelo para poder gatear (movimiento a cuatro patas) le presenta serias dificultades. Dado que la articulación cabeza-cuello se encuentra debajo del cráneo, es natural y correcto en este estadio que el bebé sostenga la cabeza vertical para que pueda mirar adelante -lo cual no es lo mismo que "encoger"- ya que no está inmóvil en esta posición como ocurre en tanta gente mayor con mal uso. El bebé puede entonces ponerse de pie y andar. El bebé no puede andar hasta que ha solventado la cuestión de mantener con facilidad el equilibrio de la cabeza. La cabeza de un bebé es relativamente más pesada que la nuestra, y si se le se le desequilibra hacia atrás el bebé se sienta. Cuando el bebé resuelve este problema manteniendo la cabeza en equilibrio inestable (lo cual le permite dejarla caer ligeramente hacia adelante pero también alejarse de la dirección de la gravedad) ya no hay problemas al andar. Ello puede observarse con claridad en un bebé que aprende a caminar. Un grupo de niños jugando muestra el equilibrio fácil y hermoso de sus cabezas y sus movimientos ligeros y elásticos.

Cuando los niños mayores entran en contacto con el estrés y la presión de la vida, tal vez en la escuela, pueden ocurrir varias cosas. Puede que el niño se asuste, lo cual siempre conlleva tensar los músculos del plexo solar, lo cual a su vez tiende a empujar la caja torácica hacia abajo hacia la pelvis(*). Esto tiende a tirar de los músculos externocleidomastoideos que actúan detrás del punto de equilibrio de la cabeza, llevándola hacia abajo y hacia atrás. Esta es una reacción natural que idealmente se superaría huyendo. El problema radica en que muy a menudo lo guardamos en forma de ansiedad, con lo cual los músculos se tensan en esa posición y tiran de la cabeza hacia los hombros y acortan los músculos del cuello.

El otro agente destructivo es, a mi parecer, el aburrimiento. Hace que la gente abandone el apoyo de su cuerpo y deje que todo caiga hacia abajo. Se pone presión en el abdomen y se dificulta el movimiento de las costillas y el diafragma, con lo que se imposibilita una respiración normal y fácil. Es difícil sentir ansiedad y depresión si las costillas inferiores están libres para moverse y uno puede respirar con facilidad.

Hay que añadir a todo ello el ser diestro o zurdo, y utilizar algunos músculos más que otros con lo cual se fortalecen más a la vez que facilitan una torsión en el cuerpo (algo que también ocurre a los caballos). También cada accidente que uno tenga tendrá sus efectos. Pongamos que uno se lesiona una pierna y usa la otra con más firmeza para evitar el dolor o incomodidad. Ello hace que uno tienda a tensarse hacia abajo y, como los músculos de acuerdo con la mayoría de cosas en la naturaleza están organizados en espiral, uno se tensa hacia abajo siguiendo su "torsión" preferida.

Los animales bien equilibrados se mueven usando la gravedad (la caída de la cabeza) para vencer la inercia, a la par que usan sus músculos para vencer la gravedad y les ayudan a mantener la longitud deseada en vez de tensar innecesariamente. De igual manera en un hombre bien equilibrado, la cabeza (con su centro de gravedad delante de la articulación cabeza-cuello) tiende a caer hacia adelante, mientras que la necesidad de estar erguido hace que la cabeza vaya hacia arriba siguiendo la dirección de la columna vertebral.

La Técnica Alexander tiene que ver con corregir el equilibrio y fomentar el mecanismo anti-gravitatorio del cuerpo. Dado que la mayoría de niños nacen con el mecanismo de equilibrio y movimiento que funciona bien, el cerebro sabe como debería darse el movimiento. El profesor de la Técnica Alexander debe sobretodo ayudar al alumno a parar (inhibir) su respuesta inmediata a los estímulos, a tomarse su tiempo para decidir cómo quiere reaccionar, y entonces guiar sus movimientos manteniendo el equilibrio y el mecanismo anti-gravitatorio de manera óptima según el alumno. En términos de Alexander, la cabeza debe ir hacia delante y hacia arriba guiando el cuerpo en todo movimiento de tal manera que el cuerpo permanezca en equilibrio sin usar más tensión muscular de la necesaria, como un animal.

(*) The Startle Pattern, F.P. Jones "Body Awareness in action", Schocken Books, New York, 1976.